sábado, 10 de noviembre de 2007

Desperate housewife

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Nos había quedado un dinero a favor en uno de estos negocios que venden electrodomésticos y decidimos que era hora de comprar un lavarropas. La idea de un lavarropas en nuestra casa era algo similar a la sensación de invitar a convivir con nosotros a un ser intergaláctico, estrambótico, lleno de botoncitos, que haría de nuestro paisaje un mundo extraño pero una vida mejor: no íbamos a tener que ir y venir más de la tintorería.
Así fue que, pese a la distante relación que manteníamos con este tipo de artefactos, decidimos llevárnoslo y colocarlo en el patio.
Al principio nadie se hacía cargo; B no lo estrenaba, yo hacía como que juntaba la ropa para hacer un lavado pero no me animaba a encenderlo, B no tocaba el tema y yo tampoco. Nos la pasamos casi un mes sin prender el lavarropas.
Hasta que un día, un día cualquiera, de la nada y sin previo aviso, B metió toda su ropa en la máquina y la puso a funcionar. Salió perfecto. Esto ya era para mí un signo claro de que finalmente podría lavar mi ropa, B había dado el primer paso y ahora el camino estaba alumbrado.
Me animé. Metí toda la ropa de color y le eché ese jabón en polvo que fortalece los colores vivos que tiene un logo con un arco iris multicolor, casi fluorescente. Al apretar el botón de arranque, me tranquilicé imaginando el sonido del chorro de agua cayendo por el tambor, humedeciendo de a poco la ropa. Una escena pacífica de una mujer lavando su ropa en el simpático y acogedor departamento que compartía con su novio. Pero el botón no encendió y el lavarropas no arrancó. Probé veinte veces más, lo llamé a B al borde de un ataque de nervios preocupada porque el lavarropas se había roto en el segundo lavado de su vida. Me dijo que llame urgente a la garantía y que lo vengan a mirar. No podía ser que un lavarropas se rompiera apenas estrenado.
Finalmente el señor del service vino a casa y revisó al aparato. Rápidamente desenchufó el lavarropas y lo volvió a enchufar en el enchufe de al lado.
La máquina volvió a funcionar.

-Señora, el lavarropas funciona, lo que no funciona es el enchufe.

Me sentí muy avergonzada. De la vergüenza le pagué aunque no había que pagarle nada, por la molestia de haber venido de urgencia a cambiar de enchufe el lavarropas.
Yo qué sabía de máquinas, baja espuma, cables, botones, programados. Yo lo que quería era quedarme en el living dibujando y haciendo collages con mis cartulinas.
B decía: “Ay, ella deja todo desordenado porque es una artisssstaaaaaa”
Y sí, dejaba papelitos de colores por toda la casa y tenía serios problemas de relación con las máquinas de nuestro hogar. Cuando intentaba muy esporádicamente cocinar, los fideos se quemaban, se incendiaba alguna olla, si colgaba la ropa se volaba, si lavaba los platos se caían...

No me habré avivado de desenchufar el lavarropas y probar en otro enchufe, pero lo que B nunca notó hasta el día que nos fuimos a vivir juntos, es que yo nunca sería una buena ama de casa.
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sábado, 3 de noviembre de 2007

happiness is a rare cocktail

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tan desatendido tengo a mi blog de poemas que recién hoy me puse a mirar los mensajes de pálidos y encontré este mensaje en "me parece que me caigo".


"Jose Maria dijo...
Buscaba la version de happiness is a warm gun de Tori Amos y google me llevo a tus poemas... alli quede enganchado en la madrugada de Madrid...inventandome una chica argentina con tres blogs:inteligencia ,ironia sentimientos... raro cocktail... en mi ventana tu lluvia de estrellas"


ps. sí, estoy trabajando duro para mi narcisismo, así no me caigo.

(me gusta cuando las palabras se suman con voces ajenas y me deja asociar libre.

me parece que me caigo
ironía
happiness is a warm gun
sentimientos
madrugada
narcisismo)



"She's not a girl who misses much..."


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lunes, 29 de octubre de 2007

Cuando sea grande quiero que me hagan entrevistas

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Aquí la primer entrevista que me hicieron.
Original Voice. Abril 2007.
(Click sobre cada imagen para poder leer)

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Más fotos en: Proyecto panda
Entrevista en: Lucky

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miércoles, 24 de octubre de 2007

El calor los pone cachondos

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Yo pensé que había encontrado el piropo más raro a principio de año. Pero no, este lo supera.

Caminando por Laprida, con cara de sufrida pálida, con café en la mano, bebiendo lento, con el algodón pegado al brazo, contenta porque el pinchazo ya pasó, después de explicarle a la extraccionista reiteradas veces que vaya despacio, que me impresiono, que me avise antes así respiro profundo, que me baja la presión, cuando camionero frena y desde su camión me dice con cara de libidinoso o vampiro, no sé:

-¡Eh mamitaaa!, ¿qué pasó? ¿te sacaron sangre?

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domingo, 21 de octubre de 2007

Un cuarto propio

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"Para escribir novelas, una mujer debe tener dinero y un cuarto propio"
V. Woolf.


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sábado, 13 de octubre de 2007

Dos elefantes en un bazar

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Nos separamos a la misma vez. Nuestros ex eran amigos, así que a nosotras no nos quedó otra que hacernos amigas. Muy.
Las dos somos fanáticas de Uma, cada vez que alguna llega con su nueva adquisición Uma, nos festejamos. Cuando nos juntamos a mirar películas con Al Pacino y/o De Niro, pegamos gritos agudos. Muy. Tanto que la gata de Lore, la Vichy (igual que la marca de crema anticelulítica) sale corriendo del sillón a esconderse. Gran parte de nuestro tiempo vivimos en estados paranoicos. Lore cuando tiene que cruzar un puente a pie para tomarse el tren sufre de vértigo y entonces la mejor solución le parece que es cruzarlo agachada, gateando, con las manos en el piso. Cuando a mi me habla un extraño por la calle y es de noche, me asusto tanto que pego gritos y salgo corriendo. Ninguna heredó el gen futbolístico, quizá debido a que nuestra infancia no es argentina, Lore nació en España y yo en Venezuela. En pleno partido de la selección Lore decidió mudarse y llamar por teléfono al fletero. Por supuesto el fletero nunca apareció. Yo decidí ir a comprar ajíes al Coto, y cuando busqué al tipo que pesa los ajíes, por supuesto que tampoco apareció. Indignada fui a la caja y me explicaron: "señora, está jugando Argentina, cuando termine el partido vuelva". Nos da mucha mucha fobia pensar en unas vacaciones en carpa en cualquier lugar silvestre. Nos irrita la gente que habla de la "naturaleza" y los "paisajes". Compartimos el mismo problema: vivir en un país donde no hacen corpiños a nuestra medida. Aprendimos de a poco a ir al cine juntas.
Pero lo que nos mantiene unidas es el absoluto desacuerdo que tenemos respecto al gusto por los hombres. Lore fantasea con un negro brasilero alegre, ágil, de conversación ligera y feliz, fortachón y mandado. Yo fantaseo con un finlandés pálido, cagado de frío, malhumorado, con crisis existenciales periódicas acerca del sentido de la vida.
La clave de la amistad entre las mujeres, evidentemente, es desear a hombres distintos.
Salut!
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lunes, 8 de octubre de 2007

Casi 30

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-Nena, ¿y los hijos para cuando?

-La vida es mejor en compañía. ¿Por qué no te buscas un novio?

-Tendrías que empezar a pensar en una casa. Sacate un crédito.

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Me caso con un finlandés

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Chabones enormes, con cara de orto, que escuchan tango.
Lo mío.



(Luces al atardecer. Lights in the dusk. De Aki Kaurismaki. En cartelera)
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domingo, 30 de septiembre de 2007

Amor a primera vista

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¿Cómo llega un libro a mis manos? El señor obra de maneras misteriosas.
Está el que llega de la mano de un ex novio gay que en la ruptura decide regalarme "De profundis" de Oscar Wilde. Está el de Dolina que me regalaron mis ex compañeritas del colegio, con un gesto que pareciera confirmar que no me conocen. Está el que espiaba de mamá psicóloga "Las técnicas de la terapia sexual en la pareja" plagado de ejercicios e ilustraciones de posiciones sexuales. Está el del ex novio nerd, "Neuromante" de Gibson. Está el del otro ex novio editor que me envía las últimas novedades publicadas como "El kamasutra oral II". Y están los que caen en mis manos por azar, como "Hablando con el ángel", revolviendo la mesa de una librería. Abro una página sin pensarlo, leo y corro a la caja para que sea mío.

"¿Dónde estaba yo cuando mataron a Kennedy?
Entre las piernas de mi madre, naciendo.
Eso a Georgia le parecía genial.

Es el verano de 1978. Los dos tenemos catorce años.
Vamos al mismo colegio, a la misma clase.
Ella me detesta. Porque sí.

Lleva puestas tres cosas: un vestido de algodón, de cuello redondo, que le llega debajo de las rodillas, y unos zapatos negros con cordones.
Dice que la ropa interior es para hippies.
Tiene tres vestidos: uno negro, uno rosa y uno blanco.
Cada mes se tiñe el pelo de uno de esos colores.
También tiene cordones para los zapatos de colores diferentes.
Cuando más me gusta es cuando lleva el pelo blanco, el vestido negro y los cordones rosa.
Como el último día de clase."

(Peter Shelley, de Patrick Marber)



(Hablando con el ángel. Doce relatos inéditos de los mejores narradores anglosajones. Selección de Nick Hornby. Narrativa Salamandra, 2002)
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martes, 25 de septiembre de 2007

Lo tengo todo planeado

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Voy a estar caminando, preferentemente por una calle llamada “Agote” o “Arenales”, caminando distraídamente, digo, como si nada, como si no pasara nada, porque no va a estar pasando nada en ese momento, y me voy a topar con un cuarentón, canoso, alto, con el suficiente peso como para aplastarme cuando el vaya arriba, fanático del jazz, fumador de pipa, con un perro basset hound, con un sillón de cuero marrón en el living de su casa. Nos vamos a encantar y al poco tiempo nos vamos a ir a vivir juntos a una casa de dos pisos, donde uno le corresponda a él y otro a mí, donde un día yo me cruce a su zona y me quede a dormir, o el prefiera subir a mi cuarto (porque al final voy a elegir el primer piso) a pasar la noche juntos. Cada uno va a tener baños separados y a los dos años hijos en común. Yo voy a ser la caótica que siempre fui, torpe en la cocina pero compensándolo con todos mis aciertos musicales para las tardes cuando nos abracemos a la vuelta del trabajo. Él será un hombre paciente, muy paciente, que con dos miradas me hará entenderlo todo. Silencioso, un poco antipático y tímido, como me gusta a mí, ácido y con la voz muy grave, me dirá todas las mañanas:

-Buen día Flor.

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lunes, 17 de septiembre de 2007

No volví, esto es un bleff

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Conmovida por el cariño expresado por Bola ocho en su blog, La Otra, Blojeans y Betina, me animo a dejar un post en medio del desierto. En momentos difíciles y tristes, siempre recuerdo estas líneas:

I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams ... glitter in the dark near Tanhauser Gate. All those ... moments will be lost ... in time, like tears ... in rain. Time ... to die.

He visto cosas que ustedes humanos no creerían. El ataque de las naves incendiándose tras la espalda de Orion. He visto C-beams brillando en la oscuridad cerca de la entrada de Tannhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas bajo la lluvia. Tiempo de morir.


(Blade Runner // Philip Dick)
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