sábado, 20 de enero de 2007

El acto

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Generalmente por las tardes, se me hace más difícil. No es que carezca de ganas o ímpetu; simplemente a esas horas la energía baja. Así y todo, nunca abandono en la mitad. Trato de relajar el cuerpo, busco la posición más cómoda, y me dejo ir.
Eso sí, me permito breves interrupciones, para tomar un poco de aire o agua. Es que no puedo darle duro y parejo hasta las 8 de la noche.
Para mi, lo importante está en los dedos; suficiente rapidez promete que la tarea se concretará.

Respecto a las mañanas, es claro que me encuentro más estimulada y creativa. Respondo mejor, aparecen nuevas ideas, nuevos atajos e incluso logro que dure más.

De trasnoche es un clisché, pero mierda que funciona.
No creo que haya un método en mi rutina, no sé cuantas veces al dia, ni en que lugar ocurrirá. Ocurre que aparecen las ganas con la frecuencia que sea.

Creo que a ésta altura, he asumido mi modo en el acto de escribir.

2 comentarios:

la otra dijo...

la inspiración es igual de arrebatadora que la calentura.

Simpática y puntual dijo...

y que arrebatos, eh!