jueves, 25 de enero de 2007

Pasado se alquila

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Danza no. Mudanza. Y aunque lo que siga sea un baile, el 31 dejo el departamento. Doce meses nos albergó felizmente. Unos meses más me quedé yo. B se fue, yo me quedé. Eso es lo que acordamos. Pero ahora las circunstancias y yo, hemos decidido hacer las valijas y marcharnos a otro destino.
Arregla conmigo el de la inmobiliaria que pasa hoy a las 16:00 horas a ver el departamento, con unos posibles futuros inquilinos. Tengo que estar para abrirles la puerta, ya que aún ese sigue siendo mi departamento alquilado.
Tocan timbre y los hago pasar. Se pasean por todas las habitaciones, chequean la luz del sol. Son una pareja, más o menos de mi edad, cerca de los treinta. Él se preocupa si el lavadero le sirve en tamaño. Ella quiere saber donde cuelgo la ropa o si le aconsejo ir a la terraza. Los veo alejarse, al balcón. El bello balcón de contrafrente. Aguardo apoyada contra el marco de la cocina, fumando. Los miro flotando un rato, veo el contraluz que recorta sus figuras. Hablan, que sí, que no, que bien, que. Un recuerdo me vuleve a colocar contra el marco de la cocina: B. y yo alborotados hace 15 meses atrás, en ese balcón, decidiendo si alquilabamos ahí o no. Los veo, nos veo. Me pregunto, ¿podrá él soportar su caos cotidiano?, ¿podrá ella aguantar la obsesión de él por el orden?. Por lo pronto empezaron con más suerte que nosotros; parece que el dueño finalmente ha decidido arreglar la calefacción de la habitación principal. No se van a cagar de frio en invierno.
Vuelven al living. Veo como ella mira mi mueble sin verlo, imaginando que biblioteca le conviene poner ahi contra esa pared. Él se le acerca.
Los sigo mirando. Les deseo buen viaje en silencio.
Adiós Zabala, calle de la primera vez que alquilé sola, esquina de mi primera convivencia. Chau señora Olga del kiosco de Céspedes.
Me tengo que ir. Nos vemos el fin de semana, cuando vaya a hacer las cajas. Tengo que seguir viajando.
Un beso.

3 comentarios:

maria dijo...

..raras las mudanzas, guardás toda tu vida en cajas, tu pasado incuido.
De ponto viene un gordo al que se le cae un poco el pantalón y se le ve la raya cuando hace fuerza y se lleva tu vida empaquetada a otra parte.
Lo bueno es que el cambio de escenario te permite crear nuevos personajes y jugar a ser alguien distinto un rato.
Un día, te alcanzan los recuerdos y entonces estás en casa otra vez.

Bola Ocho dijo...

Raymond Carver no lo escribió mejor que usted, syp. Felicitaciones.

Simpática y puntual dijo...

Bola, gracias por la explicación vía mail y el comentario vía blog.